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Una tecnología que cambia la vida de las personas que no pueden hablar

Existen cientos de trastornos que pueden hacer que una persona no pueda usar la comunicación verbal con sus semejantes. Desde trastornos como el tartamudeo o la apraxia, en los que las sílabas se revuelven, hasta la parálisis cerebral que quita a las personas el control muscular necesario para articularse

No poder comunicarse trae no solo incomodidades a las personas que sufren estos trastornos, sino frustración dentro de su entorno y potencialmente conlleva serios problemas de seguridad personal y psicológica.

Se estima que más del 1% de la población mundial necesitan métodos digitales de “comunicación alternativa adaptativa” (CAA) para ayudar a compensar los déficits de comunicación verbal

Stephen Hawking, un pionero del uso de las CCA

La comunicación alternativa adaptativa moderna a menudo involucra el tipo de dispositivo hecho famoso por Stephen Hawking – un pequeño ordenador o tableta que reproduce en voz alta las palabras mecanografiadas en él.

El programa que utiliza, conocido como “The Equalizer”, le permitió pulsar un botón para seleccionar palabras o frases en un ordenador de sobremesa y, más tarde, un ordenador más pequeño montado en su silla de ruedas.


El filme biográfico de 2014 sobre la vida de Hawking, “The Theory of Everything”, contiene un crudo recordatorio de la pérdida que esta tecnología intenta corregir. Cuando Hawking y su primera esposa, Jane, escuchan por primera vez lo que será la nueva voz de Hawking, se quedan atónitos.

Después de un momento sin palabras, Jane se opone tímidamente: “Tiene acento americano”. El momento se presta para las risas, pero marca un trauma.

Nuestras voces están codificadas con información que otros nos conocen – edad, género, nacionalidad, ciudad natal, personalidad, estado de ánimo – pero también están codificadas con la información que nos hace reconocernos a nosotros mismos. ¿Cuánto pierdes cuando “tu voz” no es tuya?

La voz y la identidad

El caso de Hawking es uno de los ejemplos más llamativos de la forma en que la voz de una persona da forma a su identidad. Aunque la calidad robótica de su voz digital (y el acento americano) pareció inapropiada al principio, llegó a ser su marca registrada.

Hawking se remodeló en torno a su nueva voz, y años después, cuando se le ofreció la oportunidad de usar una voz nueva que era más suave, con un sonido más humano e inglés, se negó. Ahora “su voz” se sentía como “él”.

La “voz de Stephen Hawking” no pertenece sólo a Hawking. En los años transcurridos desde su creación, la misma voz también ha sido utilizada por niñas, ancianos y personas de todos los orígenes raciales y étnicos.

Esta es una de las características más extrañas del mundo de la gente que confía en las CAA: millones de ellos comparten un número limitado de voces. Aunque ahora hay más variedad que antes, sólo unas pocas docenas de opciones están ampliamente disponibles, y la mayoría de ellas son adultas y masculinas.

La base de datos de voces de VocaliD

Este es el problema que Rupal Patel, de la compañía VocaliD, se ha propuesto resolver. Desde el 2014 Patel y su equipo establecieron lo que ellos afirman es el primer “banco de voz” del mundo.

Esta es una plataforma en línea donde cualquier persona con una conexión a Internet puede “donar” su voz grabándose a sí misma leyendo en voz alta al VocaliD Voicebank, que está programado con historias hechas a mano para capturar todos los fonemas en inglés.

La tecnología sigue avanzando, y en VocaliD están esperanzados en que dentro de pocos años tengamos una voz única para cada persona que la necesite, adaptada a su edad, sexo y ubicación.

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